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¿Qué es el Síndrome de anticuerpos antifosfolípidos (SAAF)?

El SAAF es una enfermedad autoinmune caracterizada por la formación frecuente de coágulos en los vasos sanguíneos (venas y/ó arterias) de cualquier órgano o tejido del cuerpo, y puede existir mayor riesgo de abortos y pérdidas fetales.
El SAAF puede ser primario (cuando no existe otra enfermedad autoinmune asociada) o puede ser secundario (cuando existe otra enfermedad autoinmune asociada, principalmente el Lupus Eritematoso Sistémico -LES-).

¿A quién afecta este síndrome?

El SAAF afecta principalmente a personas jóvenes (20 a 40 años de edad), y es 5 veces más frecuente en mujeres que en hombres.

¿Por qué se produce el SAAF?

El SAAF aparece debido a la presencia de anticuerpos antifosfolípidos en la sangre, los cuales pueden provocar alteraciones en el flujo sanguíneo y formación de coágulos (trombos) en las venas o en las arterias.
Puede existir predisposición genética a desarrollar la enfermedad, y al momento de asociarse con algún factor disparador del medio ambiente (por ejemplo alguna infección), se puede manifestar la enfermedad.

¿Cómo se manifiesta clínicamente el SAAF?

El SAAF puede manifestarse de muchas formas: trombosis en las piernas, trombo embolia pulmonar, úlceras, problemas visuales por coágulos en las arterias de la retina, trombosis del cerebro que puede llevar a problemas para el movimiento del cuerpo y para el lenguaje y la memoria, abortos repetidos, pérdidas fetales, dolor de cabeza persistente, entre otras.
Casi la mitad de los pacientes con LES tienen la presencia de anticuerpos antifosfolípidos en su sangre, y de estos pacientes sólo el 50% llegan a presentar trombosis o abortos espontáneos.

¿Cómo se diagnostica el SAAF ?

El diagnóstico del síndrome se establece cuando el paciente tiene al menos un evento de trombosis venosa o arterial, ó la presencia de abortos espontáneos repetidos (al menos 3), más la presencia de alguno de los anticuerpos antifosfolípidos en sangre (anticuerpos anticardiolipinas, anticoagulante lúpico o anticuerpos anti-beta 2 glicoproteína 1) en 2 ocasiones diferentes separadas por un tiempo de al menos 3 meses.

¿Cómo se trata el SAAF?

Una vez diagnosticado el síndrome, debe de iniciarse tratamiento anticoagulante para disminuir el riesgo de que se repitan los eventos trombóticos o las pérdidas del embarazo. El tratamiento anticoagulante puede ser de por vida en algunos pacientes, por lo cual se requiere de un estudio de sangre de forma periódica para vigilar el efecto anticoagulante. En los cuadros agudos de trombosis debe de iniciarse tratamiento con heparina, para posteriormente continuar con la administración de anticoagulantes orales (acenocumarina o warfarina), y puede agregarse también aspirina cuando así se requiera.
En mujeres embarazadas que han tenido abortos recurrentes o pérdidas fetales previas por el SAAF, se deben tratar con la combinación de aspirina a dosis baja y heparina de bajo peso molecular subcutánea, y de esta manera se logra un mayor éxito y se evitan nuevas pérdidas fetales.
La heparina y la aspirina han demostrado ser seguras tanto para la madre como para el bebé en la mayor parte de los casos.
Existen otros factores de riesgo para trombosis que deben modificarse para ayudar al efecto del anticoagulante, por ejemplo : control adecuado de la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol, la obesidad y el tabaquismo, entre otros.
El SAAF puede tener consecuencias catastróficas en algunos pacientes (por ejemplo las secuelas de las trombosis cerebrales que pueden llevar al paciente a problemas para caminar y para comunicarse, confinándolos a una silla de ruedas), y por esto mismo es muy importante el diagnóstico y el tratamiento oportunos, para evitar este tipo de complicaciones.


Dra. Margarita Portela Hernández
Reumatóloga HE CMN SXXI